El mundo en llamas

Enero de 2023 en Tendencias del Mercado de Arte

Cortesía de la Galería Nacional de Arte Moderno (GNAM)

El aumento de los debates medioambientales en museos y ferias de arte contemporáneo, sea a partir de grupos activistas ajenos a la práctica artística, desde el vandalismo y la manifestación, o de artistas comprometidos con la crisis climática que provienen de mayor salud y futuro al Arte Ecológico, es patente. Este tipo de corriente artística, surgida durante los años 60 en Estados Unidos, ha adquirido en la actualidad una presencia internacional creciente y goza de una buena acogida en las instituciones museísticas, sirviendo de agente performativo en materia ecológica.

Merece especial atención la exposición “Hot Spot” que tiene como motivo la denuncia de la crítica situación planetaria. Con la imponente y extraña presencia de los gorilas de bronce de Davide Rivalta en las escalinatas de la Galería Nacional de Arte Moderno (GNAM) de Roma, animal selvático en peligro de extinción, arranca la bienvenida amarga a la muestra comisariada por Gerardo Mosquera.

Ni ese ni aquel. No hay lugar en el mundo que no se haya visto afectado por el cambio climático. La acción humana ha repercutido, con mayor énfasis a partir de la revolución industrial, en el equilibrio óptimo para la vida terrestre, poniendo en riesgo su permanencia y porvenir. El “Hot Spot” (o “punto caliente”) no es otro que el planeta completo, así lo refleja Mona Hatoum en la obra que da título al conjunto de la exposición, donde los continentes del globo terráqueo vienen señalados desde la incandescencia y la alerta de un neón rojo. La frontera aquí es anecdótica: tanto las tierras como los mares se ven de igual modo afectados por el aumento de la temperatura atmosférica.

La muestra incluye la participación de 26 artistas de procedencia muy diversa, evidenciando el compromiso e interés generalizado. Si bien algunas obras apuntan a modos de producción propios de sistemas capitalistas que presentan al ser humano con un valor ontológico superior al resto, capaz de dominar la Naturaleza a su antojo, de arrasar con los recursos ambientales y de generar toneladas de desechos sin celo (p. ej. las Plastic Bottles de Chris Jordan que visibilizan el ingente consumo de botellas de plástico o los animales tendidos de Daphne Wright que denuncian la instrumentalización animal); la mayoría de los trabajos atienden a las consecuencias de estas prácticas y no a las causas en sí.

A la pérdida de biodiversidad reflejada por Wright y Rivalta, se suma la preocupación ante la subida del nivel del mar que ofrece la reinterpretación del video La mer de Ange Leccia y las inundaciones en entornos habitables, como los retratos sumergidos de Gideon Mendel, derivadas del calentamiento global. De igual modo, las fotografías documentales de Allan Sekula no enfatizan en los cuestionables métodos de transporte sino que denuncian una catástrofe concreta, el caso del Prestige en 2002. Esta amalgama de asuntos, procedentes de una mala acción humana para con la Naturaleza, ha producido un hastío y una queja social creciente que resuena en toda la muestra.

Cabe señalar que el conjunto de obras incluidas en “Hot Spot” tienen un objetivo exclusivo de protesta, no incluyendo trabajos que ofrecen alternativas para la mejora ambiental y que son tan habituales en el Arte Ecológico. Sin embargo, lo anterior no implica ningún tipo de resignación, debido a la queja subyacente y al planteamiento implícito de nuevas formas de relación. Se aprecia, de manera clara, en Negro e Solimões de Alex Cerveny, donde la silueta humana se enraíza a la tierra, se nutre de ella y se entiende como un mismo; y en las tablas Listening to the Light y Listening to the Stars de Glenda León, donde el público puede hace sonar, a través de las cuerdas de un clavicémbalo y de una guitarra, los rayos del sol y las constelaciones transmitiendo una sensación de fusión con el cosmos.

“Hot Spot” se vuelve así en un jarro de agua fría, agua bautismal (como canta Ibeyi) para la reformulación de las epistemologías modernas en unas sostenibles. Besar la caza, pensar las consecuencias, evitarlas. Sustituir la pretensión de dominio y de manipulación por el cuidado, ver lo Otro como Uno a partir de la emoción estética: red homogénea de nodos dependientes.

Hasta el 26 de febrero

Galería Nacional de Arte Moderno. Roma

www.lagallerianazionale.com

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